Se basa en:

• Una relación entre iguales. El terapeuta es el experto en la terapia y el consultante es el experto en su vida.
• Se centra en la persona y en el presente, hacia el futuro. Se ayuda a la persona a entender y clarificar cuáles son sus objetivos terapéuticos y se ponen en marcha las estrategias necesarias para conseguirlos.
• Comprender para ayudar. Se ofrecen descripciones más que diagnósticos, cómo está afectando el problema en el momento presente.
• Se centra en la relación entre la persona y el entorno, y en la interacción entre los diferentes miembros del sistema (visión sistémica).
• Un pequeño cambio lleva a otro cambio, y así sucesivamente, ya que “el cambio es lo único que permanece constante”.
• Simple, cuanto más sencillo mejor. Es el arte de ofrecer “soluciones aparentemente sencillas para hacer frente a problemas aparentemente complejos”.

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